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Introduccion

Artritis   

 

 

 

 

 

Aparato esqueletico > Osteitis/osteomielitis
Definición
Arquitectura tejido óseo
    Tipos de huesos
    Tipos de tejidos óseos
    Osteón
    Osteocitos/osteoblastos
            
   Matriz ósea/mineralización
   Vascularización
   Células mesenquimatosas
   Osteoclastos

Inflamación tejido óseo

   Osteitis séptica
   Osteitis traumática
Definición

Las denominaciones de los procesos inflamatorios que se desarrolla en los huesos refieren las diferentes estructuras que se encuentran involucradas. Por ejemplo; en la osteítis se encuentra afectado exclusivamente, el tejido óseo laminar o el esponjoso ; en la osteomielitis los implicados son el tejido óseo y el tejido mieloproliferativo contenido en el canal medular; en la periostitis es solo el periostio el implicado y así respectivamente. En el caso de la osteítis el proceso inflamatorio  cobra ciertas características particulares debido a la arquitectura y estructuras histológicas exclusivas del tejido óseo.

En las osteítis por ejemplo, solo se aprecia el dolor y no se presentan otros signos de inflamación tales como rubor, calor y aumento de volumen.
Arquitectura y estructuras óseas
Tipos de huesos

El esqueleto esta constituido por huesos largos  como los de las extremidades, por huesos cortos como los de la columna vertebral y por huesos planos como los del cráneo. En los extremos de los huesos largos se encuentran las epífisis, en la porción media se extiende la diáfisis y entre las epífisis y la diáfisis se encuentra la metáfisis.

Tipos de tejidos óseos
Trabecular y medular

Las epífisis están formadas por tejido óseo esponjoso también denominado trabecular que tiene la función de amortiguar el peso y la percusión durante la locomoción y los saltos. Este tipo de tejido también se encuentra en el canal medular de los huesos largos de  aves hembras por lo que recibe el nombre de hueso medular y tiene la función de proveer el calcio requerido para la formación del cascarón del huevo.

 El hueso medular se forma a partir del endostio, en la cavidad medular de los huesos largos debido al estímulo de los estrógenos cuando la gallina alcanza la madurez sexual.

Laminar

En cambio, la diáfisis presenta una corteza integrada por tejido óseo laminar que es flexible pero rígido a la vez y que desempeña la misma función que las varillas y columnas en un edificio.
Reticular o trenzado (woven bone)  

El tejido óseo reticular es un tejido inmaduro que solo se presenta en la osificación inicial del esqueleto cartilaginosos embrionario y en el proceso de reparación de fracturas para formar un puente entre los extremos de los fragmentos del hueso roto.

 Este tipo de tejido es semejante morfológicamente al trabecular  pero las células que lo forman no se encuentran distribuidas en  osteones y las fibras de colágena que estas sintetizan quedan dispuestas sin ninguna organización en particular por lo que tiene poca resistencia mecánica en comparación con tejido laminar y el esponjoso.

Osteón

El osteón es la unidad histológica funcional del tejido óseo  laminar compacto de la corteza de la diáfisis o el tipo esponjoso denominado también trabecular que forma la epífisis  pero no del hueso reticular o trenzado (woven bone) que es propio de la osificación inicial de los huesos del embrión o el que une inicialmente los fragmentos de un hueso fracturado.  El osteón  tiene la apariencia tri-dimencional  y la función semejante a la de una varilla estructural de las columnas de un edificio. Estas varillas están dispuestas entre ellas en forma paralela  pero en varias direcciones diferentes según la tención y la presión a la que están sujetas en cada uno de los tipo de tejido óseo.

El osteón está constituido por pocas células inmersas en una gran cantidad de matriz proteica mineralizada que las aleja una de la otra. La matriz ósea extracelular en la que se encuentran secuestradas las células óseas denominadas osteocitos es sintetizada por ellas mismos durante su proceso de maduración, siendo osteoblastos.

Principio

 Osteocitos y osteoblastos

Los osteoblastos son las células precursoras de los osteocitos involucradas en la osteogénesis. Los osteoblastos derivan de las células mesenquimatosas que constituyen el periostio y el endostio y tapizan los canalículos vasculares.

Se considera que un osteoblasto termina de madurar y se vuelve osteocito una vez que termina de generar matriz ósea a su alrededor y que esta queda totalmente mineralizada. El osteocito a diferencia del osteoblasto, es incapaz de dividirse y presenta limitada capacidad de síntesis y resorción de matriz ósea.

Los osteocitos alojados en cavidades denominadas osteoplastos y rodeados de su matriz orgánica se encuentran distribuidos en láminas de cinco a diez micras de espesor, sobrepuestas, concéntricas, alrededor de conductos microscópicos conocidos como canalículos de Havers a los dispuestos paralelamente al eje longitudinal del hueso y de Volkman a los situados transversalmente  a los anteriormente citados.

 De esta forma los osteocitos hacen parte de los osteones. Los osteocitos que por su distribución en los osteones, se encuentran aparentemente aisladas unos de otros así como del aporte de nutrientes y de oxígeno, en realidad están enlazados por conjunciones de prolongaciones de su citoplasma que  emiten al interior de una red de canales microscópicos llamados conductos calcóforos.

 Es así como, el oxígeno y los nutrientes son transferidos de una célula a otra a partir de las que se encuentran en la laminilla contigua a los canalículos vasculares hasta las ubicadas en la laminilla más externa del osteón.

Matriz ósea y mineralización

La matriz osteoide seceretada por los osteoblastos está constituida por micro-fibrillas de colágena,  de elastina y de fibrinonectina ensambladas por glucosaminoglucanos y proteoglucanos. La colágena resulta de la polimerización extracelular de las moléculas de tropocolágeno sintetizadas por el retículo endoplasmático rugoso de los osteoblastos. Debido a la acción de la calcitonina, las citoquinas y los factores de crecimiento secretados por los octeoblastos,  en todos los elementos orgánicos antes citados se depositan los minerales consistentes principalmente en cristales de hidroxi-apatita que son cristales de hidroxido de fosfato de calcio (Ca10(PO4)6 (OH)2) y de carbonato de calcio (CaCO3) así como pequeñas cantidades de hidroxido de magnesio, de zinc,  de fluoruroapatita, de manganeso, de cobre y de minerales traza como plomo, hierro, citratos, esteres de fosfato entre otros. La mineralización de la matriz osteoide para dar lugar a matriz ósea se lleva solo al cabo de 8 a 10 días haber sido secretada por los osteoblastos.

Vascularización

En los canalículos de Havers y de Vokman  se distribuye la inervación y la vascularización ósea por lo que ahí se encontrarán según la porción y el tipo de hueso del que se trate, ya sea: ramificaciones  de las arterias epifisiarias, de las nutricias que irriga tanto el canal medular como el tejido óseo compacto laminar de la diáfisis o bien ramificaciones de los vasos del periostio.

Células mesenquimatosas  

Estos canalículos vasculares están tapizados por células mesenquimatosas semejantes a las que constituyen el periostio  membrana que cubre la superficie de todos los huesos, y el endostio que reviste la pared del canal medular de los huesos largos. Las  células mesenquimatosas son células embrionarias precursoras de todos los tipos de  tejido conjuntivo por lo que cuentan con la capacidad de diferenciarse en células progenitoras de osteoblastos, fibroblastos o condroblastos según los estímulos químicos y físicos medioambientales tisulares a los que son sujetas.

Principio

Osteoclastos

Los osteoclastos son células gigantes multinucleadas fagocíticas especializadas en la resorción del tejido óseo (osteoclasia) y la liberación e reincorporación de los minerales al torrente sanguíneo. Estas células se derivan de células madre hematopoyéticas de la serie de los monocitos  que se fusionan para formar células gigantes, por medio del estímulo de la hormona paratiroidea y de las secreciones de los osteoblastos contiguos.

Al adosarse a la superficie ósea que van a resorber, estas células se polarizan por lo que sus núcleos quedan agrupados en el lado opuesto al de la superficie ósea por resorber y, en el área que queda en contacto con esta última, el osteoclasto desarrolla una área de dendritas conocida como borde de cepillo por donde secreta

hidrolasas ácidas que digieren la matriz orgánica y ácidos orgánicos tales como citratos y lactatos que  disocian y disuelven  los cristales de fosfato de calcio y carbonato de calcio de la hidroxiapartita. De esta manera, los osteoclastos roen el hueso  y dejan huellas semejantes a mordeduras y oquedades denominadas lagunas de Howship. Estas oquedades son ocupadas por osteblastos que generan hueso nuevo en los

 procesos fisiológicos de remodelación o bien de resorción del tejido óseo medular para la mineralización del huevo.  Pero, los hueso se tornan porosos si el proceso de osteoclasia es más intenso que el de osteogénesis.  
Inflamación en el tejido óseo
Osteitis  sépticas
Etiología
La etiología de procesos inflamatorios de los huesos de las aves es esencialmente de origen séptico o bien traumático. En las osteitis y osteomielitis septicas los agentes involucrados son las mismas bacterias responsables de artritis:  E. coli, Staphylococcus aureus, Streptococus, Mycoplasmas sinoviae, Salmonella y Pasteurella. Los gérmenes llegan al tejido óseo o a la médula ósea ya sea por vía hemática o bien por difusión de infecciones establecidas en tejidos adyacentes al hueso.
Osteítis por vía hematógena       

Tomando en consideración que el proceso inflamatorio se desarrolla a partir de los vasos sanguíneos, en el caso de la osteítis generada por vía hematógena,  la inflamación principia en los canalículos de Havers y de Volkman que son estructuras rígidas.

 Inicialmente, los agentes patógenos lesionan el endotelio vascular, por lo que se generan hemorragias, se coarta la circulación  sanguínea, se genera exudado que se acumula en dichos canalículos no expansibles,

irritando y ejerciendo presión sobre las terminaciones nerviosas  e intoxicando a los osteocitos que finalmente sufren necrosis por lo que la matriz ósea se desintegra. Por otra parte, el detritus celular y las partículas óseas que resultan de la necrosis son fagocitados no solo por polimorfonucleares (heterófilos) como en la inflamación de cualquier tejido blando sino también por osteoclastos.

Osteítis por difusión   

Excluyendo las osteítis generadas a partir de artritis, las osteitis que se desarrollan por difusión de procesos infecciosos establecidos en tejidos adyacentes a los huesos,  es rara y se lleva a cabo muy lentamente. Esto es debido a que salvo el Actinomyces pyogenes (Corynebacterium), la mayoría de las bacterias no pueden difundirse en el tejido óseo por no contar con las enzimas capaces de desintegrar la hidroxiapatita ósea.

 Osteomielitis       
En el caso de la osteomielitis los gérmenes llegan a la médula ósea a través de la vascularización de hueso o bien por difusión de artritis o de osteítis contiguas.

 El proceso inflamatorio se desarrolla como en cualquier otro tejido blando con la intervención de  los leucocitos mononucleares, lo polimorfonucleares pero además de los osteoclastos.

Osteitis traumáticas
 Etiología         

Las fracturas de los hueso resultan de traumas durante la captura y manipulación de las aves, o bien a causa de procesos patológicos como la osteoporosis o bien osteítis sépticas que los vuelven frágiles y quebradizos.

La reparación ideal de una fractura que consiste en la recuperación de la continuidad del hueso afectado por medio de la unión y consolidación firme de los fragmentos óseos que resultaron de la fractura, se llevará a cabo en el mejor de los casos, por regeneración del tejido óseo a partir de las células mesenquimatosas. De no ser así, la continuidad tisular se llevará a cabo por medio de fibrosis cicatricial por lo que resultará una pseudoartrosis y el hueso no recobrará la rigidez.

 Reparación         

En el momento de la fractura, a la vez que se disocia el tejido óseo también se rompen los vasos sanguíneos que lo irrigan. Por consiguiente, el aporte sanguíneo insuficiente debido a las hemorragias en el sitio de la fractura, desnaturaliza y provoca la necrosis del tejido óseo involucrado. Estos eventos desencadenan el proceso inflamatorio para lo cual inicialmente, el coagulo sanguíneo se ve infiltrado por una red vascular colateral de neoformación que por una parte, transporta leucocitos al sitio de la fractura que destruyen y fagocitan los restos titulares y por otra, aporta los nutrientes y el oxígeno que requieren las células involucradas en la reparación del daño. 

Los osteoblastos que generan tejido óseo y los osteoclastos que lo resorben en el proceso armónico de renovación fisiológica constante de este tejido, son las mismas células que intervienen en la reparación del tejido óseo.

Es por esto que  el pH ácido y sustancias químicas  que se generan en el sitio de la fractura estimulan las células mesenquimatosas ubicadas en el periositio en el endostio y en los canalículos vasculares. Estas células proliferan, el núcleo plano y fusiforme que estas presentan en estado de reposo, se vuelve oval con cromatina laxa y finalmente se diferencían en osteoblastos que forman un puente de trabéculas de tejido óseo reticular (woven bone) entre los fragmentos del hueso fracturado.

 Posteriormente, durante el proceso de remodelación este hueso será remplazado por  tejido óseo laminar compacto de la corteza si se trata de la diáfisis o bien por tejido esponjoso en el caso de las epífisis.

Si en una fractura es excesiva la cantidad de tejido óseo afectado por necrosis o si los extremos óseos resultantes no quedan alineados y contiguos, entre otros posibles escenarios, la reparación se retardará considerablemente y se formará una pseudoartrosis.  La continuidad tisular se renovará por tejido cartilaginoso y finalmente por tejido fibroso cicatricial por lo que la función del hueso afectado será insuficiente o francamente anulada.

Literatura Consultada

 

Principio

© Marie-Therese Casaubon
Universidad Nacional Autonoma de México

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